El festín de Kenzo, es el primer caso de este segundo capitulo de Malas Pulgas, Kenzo es un beaguel que vive con Remedios, Antonio y el hijo de ambos, Juan Antonio. El joven estuvo ahorrando hasta que consiguió el dinero suficiente para cumplir uno de sus mayores deseos: tener un beaguel. Pero la vida con Kenzo se ha convertido en un pequeño infierno, y todo debido a su insaciable ansia por comerse absolutamente todo. No solo no les deja comer tranquilos en casa (les ha llegado a tirar del mantel hasta conseguir que todo caiga al suelo), sino que Remedios tampoco puede cocinar tranquila. En cuanto se descuida se come lo que está en la encimera o se pone a lamer los platos del lavavajillas. También se come su cama, los zapatos y zapatillas de los dueños y hasta el mando de la wii de Juan Antonio. Si el perro no cambia han decidido dejarlo en el pueblo de los abuelos. Para enseñar modales a Kenzo, Borja muestra a Juan Antonio cómo reclamar las cosas que normalmente devora Kenzo. Para ello se convertirán en dos perros y enseñarán a Kenzo a respetar las cosas y la comida de los miembros de la familia. Cuesta un poco que Kenzo entre en razón, pero finalmente Remedios observará asombrada cómo puede preparar comida en la cocina mientras el perro observa sentado desde su sitio.